Albert Español, un waterpolista de mundo

Fotografía de Marcel Ter Bals

“A mí me gusta mucho ver mundo y conocer. Para mí, el  salir de mi zona de confort es algo muy positivo y la experiencia en China era muy buena en ese sentido.”

Albert Español es un  jugador de waterpolo, internacional con la selección,  al que le gusta conocer mundo. Hasta tres veces ha estado en el extranjero jugando al waterpolo ( Rari Nantes Florentia  entre  2011 y 2013, en el Olympiacos griego en 2016- 2017 y con la Selección China esta última temporada). En esta entrevista, Albert te cuenta lo que le ha aportado salir fuera y algunas curiosidades de su última aventura en China.

Pregunta. ¿Por qué tomaste la decisión de ir a jugar al extranjero?

Fueron momentos distintos de mi carrera. La primera vez que fue Florencia fue porque siempre había jugado en España y pensaba y lo confirmé después que irte al extranjero te obliga a crecer como jugador  y como persona. La primera vez tenía 25 años y era un buen momento de mi carrera deportiva para irme al extranjero y dar un salto más. La verdad es que me fue muy bien esa primera experiencia para crecer. De hecho, volví al Barceloneta siendo mucho mejor jugador.

La segunda vez en Grecia tenía 30 o 31 años. Era un momento distinto de más madurez en mi carrera. Olympiacos tenía un proyecto muy bueno. El año anterior habían llegado a la Champions y la habían perdido. Su intención era mejorar el equipo para ganar la Champions. Querían contar conmigo y me llamaron. Era una oferta muy buena y acepté.

Fotografía de Olympiacos

Y en el caso de China, a mí me gusta mucho ver mundo y conocer. Para mí, el  salir de mi zona de confort es algo muy positivo y la experiencia en China era muy buena en ese sentido. Y en lo deportivo, aprovechar el entrenador que tienen Petar Porobic que es un entrenador muy bueno con el que he aprendido mucho y deportivamente me ha ido muy bien estar con él.

Pregunta. ¿Ha sido difícil adaptarte a la cultura china?

En realidad fue mucho más fácil de lo que me esperaba. Cuando hablaba con la gente que había tenido experiencias en China o con chinos, me lo pintaban muy negro porque me dijeron que era una cultura muy distinta, que eran muy cerrados pero luego, cuando llegué allí, me sorprendí porque me encontré algo completamente distinto. Me acogieron muy bien desde el principio incluso con la barrera de la lengua porque hablaban muy poco inglés. Pero todos me acogieron muy bien, con los brazos abiertos.  He aprendido mucho y me ha dado muchas lecciones.

Por ejemplo, con el tema de la lengua, a veces acoger a alguien o entenderse con alguien no depende tanto de la lengua sino de la voluntad. En este caso sin hablar el mismo idioma y con dificultades, yo me sentí siempre a gusto y bien acogido. Muchas veces hablando la misma lengua, no nos entendemos. Son gente muy amable, muy buena de corazón, muy honesta y muy acogedora. Cuando he estado en China, me han hecho la vida muy fácil y me han ayudado en todo.

Pregunta. ¿Qué es lo más extraño que te ha pasado?

Tengo muchas anécdotas. Primero la comida, que es muy distinta. Yo personalmente no tengo problemas con la comida pero algunos entrenadores sí lo pasaron mal porque es todo distinto. No es a lo que estamos acostumbrados. A nivel culinario, he comido cosas muy particulares como sangre de pato, intestinos de pato, escorpiones, estómago de vaca. He intentado estar abierto a todo y probar todo lo nuevo que me podía ofrecer el país.

*Vídeo Albert Español comiendo un escorpión

Y luego también tengo pequeñas historias. El hecho de que en China todas las mesas son redondas y esto es muy bonito porque una mesa redonda invita a la conversación, a que todo el mundo participe en una conversación de toda la mesa. Cuando estás en mesa cuadrada todo es mucho más cerrado porque hablas con el que tienes al lado y con el que tienes delante. Hay muchas cosas que he aprendido.

Una anécdota interesante es que nuestro manager, jefe máximo del equipo, y del proyecto del equipo chino viajando por Europa y estando en hoteles, en dos ocasiones pidió perdón al equipo por un error insignificante que había cometido. El hecho de pedir perdón públicamente es algo que en la cultura europea y en España es algo imposible, es decir, yo veo muy difícil que aquí un jefe pida disculpas a sus trabajadores. En cambio allí, lo he vivido dos veces en poco tiempo.

Son una cultura muy distinta pero creo que lo que nos llega a nosotros por temas de intereses políticos y económicos, de prensa, de potencias, nos llega una percepción bastante negativa de China y en realidad tienen cosas muy buenas de las que podemos aprender.

Pregunta. ¿En China el waterpolo es accesible para todo el mundo?

En China casi nadie juega al waterpolo. Tienen un potencial muy grande porque son una población muy grande y actualmente sólo hay seis lugares o seis equipos en los que se practique waterpolo, es decir, es algo muy minoritario. Por eso su nivel es muy bajo ya hora lo que ellos quieren es intentar crecer en todos los sentidos, a nivel de entrenadores (enseñar bien) y a nivel de practicantes y niños jugando. Pero es algo muy reducido.

 

*En el siguiente podcast tenéis disponible la entrevista completa a Albert Español

 

Ángela Serrano

Fotografías: Marcel Ter Bals , Albert Español, Olympiacos Waterpolo Club

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