Descubriendo El Baúl de Katia

Caminando por las calles del centro Leganés se escuchaban los primeros acordes de Dulce Introducción al Caos de Extremoduro. La música me atrapaba y guiaba en el laberinto de rostros tristes ocultos tras las mascarillas. Me detuve en la esquina de la Calle San Nicasio. La música, que llenaba de color el centro de la ciudad en medio de este escenario de pandemia, provenía de una pequeña tienda bohemia situada en aquella calle.

Entrar en El Baúl de Katia es viajar a otra época a través de los grandes tesoros que esconde este mágico lugar. Tan sólo tienes que despertar tus sentidos y dejarte llevar por las coloridas telas y sus objetos con historia. Katia nos abre las puertas a su proyecto de vida. ¿Estás preparadx para conocer más?

El Baúl de Katia era un sueño que esta mujer emprendedora tenía desde hacía un tiempo. Fue un proyecto bastante largo pero que consiguió materializar en poco tiempo. Cuando le despidieron de su anterior trabajo, decidió tirarse a la piscina y poner en marcha ese sueño. Al principio no fue nada fácil porque tuvo que sumergirse en la cultura del emprendimiento sin contar con referentes familiares. Pero esto no le detuvo en la persecución de su sueño. Se informó, leyó y aprendió muchos aspectos de los negocios y el emprendimiento con los que no estaba familiarizada.

«Me encanta la moda, lo estético. Yo soy muy creativa y para mí la moda es una expresión artística.» La idea del proyecto de Katia aúna sostenibilidad y el hacer accesible la moda a todo el mundo. Por un lado, a través de la venta de artículos de segunda mano quiere hacer llegar este tipo de moda a todas las personas independientemente de su nivel económico y , por otro lado, concienciar a la gente del planeta y de la importancia de la moda sostenible.

«Yo no quería montar una tienda al uso. Yo quería que mi tienda fuera especial, un reflejo de lo que soy.» No hay otra tienda igual a la de Katia ni en Leganés ni el resto del mundo. Desde que entras, se respira un ambiente especial, único que hace que te sumerjas y te enamores de todo aquello que ves. La tienda es la viva imagen de la persona que te recibe y te atiende. Inspirándose en algunas tiendas de Malasaña, Fuencarral, Katia tuvo que tomar una decisión cuando estaba buscando locales. «Podía abrir la tienda en Malasaña , pero allí ya había 15 tiendas de segunda mano, o podía ser única en un sitio como Leganés donde no había ninguna tradición ni ninguna tienda con una perspectiva como la mía

Al final apostó por un proyecto local en la ciudad pepinera y, aunque los inicios fueron duros porque la gente tiene cierta estigma y reticencia ante ponerse algo usado, poco a poco ha ido dando sus frutos. Katia comenta que no le gusta referirse de esa manera ( ropa usada) a la ropa que tiene. Todas las prendas tienen una historia que le gusta contar a la clienta cuando dispone de tiempo…

Algo fundamental que la gente destaca de comprar en el pequeño comercio es el trato diferente, directo y personalizado. En El Baúl de Katia además de una prenda, te llevas una amiga. Cuando alguien entra en la tienda, ella no ve una cartera andante. Puede ser que la persona compre o no pero si el trato es cercano, volverá. Ella recalca la importancia del intercambio de emociones que se generan en el comercio local frente a la venta online que es más fría e impersonal. «Conozco a mis clientas. La segunda vez que viene ya sé cómo es esa clienta y sus necesidades porque la analicé previamente. Al final muchas se acaban convirtiendo en amigas.»

Antes de la pandemia, Katia se recorría todos los mercadillos de la zona, hasta en sus vacaciones. Ahora sigue yendo a algunos pero son más limitados y ese proceso se ha vuelto más frío. «Cuando recorro un mercadillo, me dejo llevar por mis instintos. Es una experiencia sensorial, poco racional. Un tejido espectacular, unas tachuelas, unos flecos hacen especiales esas faldas vaqueras que pueda estar buscando para la tienda. Ahora sigo recibiendo correos, mensajes con prendas de ropa pero pierdo parte de esa experiencia sensorial ya que sólo veo. No toco, no huelo, no estoy en ese ambiente como cuando visito el mercadillo.»

Sin duda alguna, Instagram es la red social que va más con su negocio por el tipo de público, gustos, inquietudes aunque se mantiene en Facebook por el tramo de edad. «Al final las RRSS son un escaparate. Desde que abrí mi negocio, no he invertido dinero en publicidad. Las RRSS y el boca boca han ayudado. Que alguien hable bien de ti es tu mejor publicidad. Me encanta retocar y subir contenido en el bus de vuelta a casa pero es difícil planificar ya que a veces al ir a postear el look, me doy cuenta de que se ya se ha vendido. Así que voy improvisando, como todo en mi vida

La pandemia nos ha obligado a todos a reinventarnos en cierta manera. A pesar de que supone una inversión de tiempo extra, Katia ha metido un acelerón en redes sociales, concretamente en Instagram ya que ser constante con las publicaciones, le ha traído grandes resultados. Además, gracias a la tecnología, puede mantener ese vínculo con clientas de otras ciudades a pesar de la COVID-19. «Con la pandemia, hay gente que no se atreve a entrar pero si les ofreces un producto que les llame la atención, no les da pereza acercarse. Eso supone esa venta y a lo mejor alguna venta más si viene con alguna amiga. En este sentido, las promociones en redes sociales son de gran ayuda.»

Una de las cosas que más le frenan para vender online es que el programa de venta online es bastante caro. Además, tiene el mismo problema que con las fotos. Tendría que estar todo el día fotografiando prendas y subiéndolas a la web como únicas. Quizá tendría más sentido con las prendas de diseño que hay varias tallas. «Conozco otras tiendas de segunda mano con venta online y tienen una sola persona dedicada exclusivamente a eso porque supone un gran trabajo. Ojalá encuentre una manera más fácil pero de momento no se me ocurre.»

El Baúl de Katia no es solo una tienda de ropa. Para Katia es algo más, es su proyecto de vida. Le permite conocer gente maravillosa y desarrollar su lado más creativo. «Estoy consiguiendo que la gente de Leganés deje de entrar a la tienda preguntando si es ropa de segunda mano sino que les gusta lo que ven y se lo llevan. Me produce una gran felicidad ver que se ha conseguido una parte de mi proyecto.»

Y es que puede gustarte o no vestir con ropa de segunda mano, puedes preferir apoyar al pequeño comercio o seguir tendencias y comprar en grandes almacenes pero cuando la persona que te abre las puertas de su negocio tiene la vitalidad, la energía, la alegría y ese trato personalizado con el cliente que tiene Katia, te aseguro que repites. El valor añadido es incalculable.

Después de pasar horas rebuscando entre los tesoros de Katia descubriendo más de ella y compartiendo tiempo y aficiones, me despido de ella con una gran sonrisa. Poco importa que llevemos mascarilla si tenemos el don de sonreír con los ojos. Es la felicidad de salir de una tienda tan mágica sumando una prenda sostenible en tu armario y una amiga en tu mochila de la vida.

¡Gracias Katia!

Ángela Serrano

Fotografías :

*Ángela Serrano

*Sigue todas mis historias en mi Instagram On My Way Stories *

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